Nace esta Cátedra
como un Centro de Estudio, transmisión de saberes,
adquisición de actitudes y habilidades, investigación
y prevención de las enfermedades cardiovasculares.
Supone una respuesta universitaria a la elevada demanda
que las enfermedades cardiovasculares ocasionan en nuestro
medio en la actualidad. La mortalidad cardiovascular es
la primera causa de muerte en el mundo occidental, ocasionando
casi la mita de todas las muertes. Los gastos socioeconómicos
que generan son cuantiosos y la lucha contra las enfermedades
cardiovasculares son un objetivo prioritario e irrenunciable
de todos los sistemas sanitarios. Debajo de la expresividad
de esta mortalidad por cardiopatía isquémica
o accidentes cerebrovasculares, residen los llamados factores
de riesgo cardiovascular, que son indicadores estadísticos
de la enfermedad. Los más importantes por su extensión
y peligrosidad son la hipertensión arterial, el tabaquismo,
la dislipidemia, la diabetes y la obesidad. Existen muchos
otros que configuran un panorama desalentador para quien
los padece.
La Cátedra de Riesgo
Cardiovascular se plantea como objetivos generales el estudio
de todos ellos. El análisis abarcará desde
su detección y evaluación, pasando por las
medidas terapéuticas de control y tratamiento que
se aplican y los beneficios que se derivan de la intervención
sobre ellos.
Esta Cátedra de Riesgo
Cardiovascular tendrá como funciones asignadas; las
asistenciales, docentes de pre y postgrado, investigadoras,
así como las preventivas y promotoras de la salud.
FUNCIONES ASISTENCIALES
Dada la actual estructura
de esta Universidad, en estos momentos estas funciones se
verán limitadas al análisis de los casos que
provienen de centros asistenciales, la mayoría aportados
por los profesionales vinculados a esta Cátedra.
En el futuro, la capacidad técnica y la especialización
de los profesionales vinculados a la Cátedra podrían
ser aprovechados y canalizados en Un Servicio asistencial
de Control del Riesgo Cardiovascular, con sus respectivas
unidades de Hipertensión Arterial, Diabetes, Tabaquismo,
Dislipidemia y Obesidad. Esta orientación está
en relación con las más avanzadas directrices
de la gestión del Riesgo cardiovascular, que fomentan
la creación de este tipo de Unidades.
FUNCIONES DOCENTES
Esta importante función
debe estar dividida en dos vertientes una dedicada a la
formación en temas de riesgo cardiovascular a estudiantes
de pregrado con prioridad a los de las escuelas y facultades
afines de esta Universidad y otra dirigida a profesionales
de postgrado.
Se organizarán cuantas
actividades se crean necesarias para fomentar la actualización
de conocimientos, así como la especialización
de profesionales sanitarios en Riesgo Cardiovascular. Se
crearán Cursos con temática de valoración
global del Riesgo cardiovascular, así como específicos
monotemáticos abordando el estudio en particular
de un Factor de Riesgo Cardiovascular o aspectos muy específicos
de ellos, relacionados con el daño orgánico
que provocan o con actualizaciones en nuevos tratamientos.
FUNCION INVESTIGADORA
La Universidad se caracteriza
por ser capaz de crear ciencia. Es un objetivo prioritario
e irrenunciable diseñar, crear y mantener líneas
de investigación sobre Riesgo cardiovascular para
desarrollar programas de investigación en este campo.
La investigación puede orientase sobre aspectos básicos
o clínicos, aprovechando los recursos disponibles
en esta Universidad y colaborando con Escuelas y Facultades
de la misma. También pueden abordarse proyectos multicéntricos
en colaboración con otros centros externos.
FUNCION PREVENTIVA Y DE PROMOCIÓN DE LA SALUD
Fiel a su objetivo de luchar
contra el Riesgo Cardiovascular, todas estas funciones deben
ir dirigidas a mejorar la salud de nuestros semejantes,
bien por medio de actualizar y mejorar los conocimientos
de los profesionales que les atienden o bien promoviendo
el seguimiento de hábitos cardiosaludables en la
población.
La lucha contra las enfermedades
cardiovasculares no es exclusiva de los profesionales sanitarios,
sino que debe implicar a más sectores como la administración
y a los propios pacientes. Puede ser un objetivo fomentar
campañas de autocontrol y educación en hábitos
cardiosaludables que son deseables para lucha contra la
hipertensión arterial, la diabetes o el tabaquismo.
Promover la práctica de ejercicio acorde con la edad
de los pacientes como medida importante para prevenir el
sedentarismo y con ello evitar otras tantas complicaciones
asociadas como la obesidad que es el factor que más
está creciendo en nuestro medio.
Todas estas funciones pueden
llevarse a cabo por propia iniciativa o estableciendo convenios
de colaboración con otras Universidades o Empresas
privadas dedicadas a la comercialización de medicamentos
cardiovasculares.
José Abellán Alemán
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