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HACIENDO FUTURO EN LA TRAUMATOLOGIA DEL DEPORTE.
La creación de una cátedra
en el seno de una universidad es siempre un acontecimiento
importante, trascendente, que indica la comprensión
que la institución universitaria tiene de su función
en el tiempo y de la puntualidad con que atiende las demandas
de la sociedad a la que pertenece y sirve.
La Universidad Católica
San Antonio de Murcia (UCAM) ha creado recientemente la Cátedra
de Traumatología del Deporte. Una nueva cátedra,
un nuevo asiento, al decir de los griegos, para enseñar
sobre un conjunto de saberes que procuran la curación
del deportista “roto” lo más pronto y mejor
posible y que contribuyen a evitar las lesiones, investigando
sobre los mecanismos que las producen.
Una nueva cátedra con
la que Universidad Católica de Murcia quiere cumplir
además con su compromiso de crear y abrir posibilidades.
El hombre cincela su vida con las potencialidades que le brinda
la dotación genética y con el aprovechamiento
de las posibilidades que le da la sociedad en la que vive.
Posibilidades que el hombre busca y encuentra, utiliza y transforma,
para lograr el beneficio final de mejorar la calidad de la
vida, aumentar el bienestar y dar mayor horizonte y más
seguridad al vivir.
Cada día se practica
más deporte. Los cambios en el binomio trabajo-descanso,
con el aumento de tiempo libre y la cultura del ocio y el
convencimiento generalizado y cierto de los efectos beneficiosos
del deporte sobre la salud han hecho que cada vez sea mayor
el número de personas de todas las edades que realizan
ejercicio físico, practican deportes o actividades
físicas recreativas. Se comienza a hacer deporte a
una edad cada vez más temprana y se termina a otras
más avanzada y es más sentida la necesidad de
ampliar el concepto de “descanso activo” si se
desea llegar a una cierta edad en las mejores condiciones
físico-psíquicas. En nuestro criterio de calidad
de vida el deporte se concibe además como una actividad
de convivencia, que procura relaciones y conocimientos, a
parte de ser divertido, relajante y emocionante. El deporte
constituye el mayor movimiento popular de nuestro tiempo.
Pero el deporte es también
fuente de lesiones, que exige un diagnóstico correcto,
un tratamiento preciso y rápido y una curación
completa; son los deseos del deportista, especialmente del
profesional, para que la interrupción de la actividad
sea lo más corta posible y pueda continuar logrando
sus altos rendimientos deportivos. Si bien la mayoría
de los traumatismos que se producen en la práctica
deportiva son menores y no deben implicar problemas serios
en las actividades diarias de los lesionados, en el caso de
los deportistas de competición, que necesitan un estado
físico óptimo para que la capacidad de prestación
se máxima, un traumatismo pequeño puede llevar
consigo un empeoramiento de resultados o una capacidad deportiva
disminuida. Dos o tres semanas de inactividad suponen una
pérdida de la condición física que puede
tirar por la borda meses de trabajo cara a una competición
que está próxima o en marcha.
Puede decirse que no sólo
el deportista, sino toda la sociedad espera del especialista
en traumatología, medicina deportiva, rehabilitación
o fisioterapia una alta eficacia en su trabajo como garantía
de su recuperación y de no tener que sufrir penalización
alguna por practicar el deporte. Si en la práctica
del deporte, que origina frecuentes lesiones, no se contase
con la reparación correspondiente, sería lícito
preguntarse si el “deporte es fuente de salud o de patología”.
Por tanto, si el deporte o la actividad física básica
se recomienda hoy como vía para una salud integral
es lógico que surja la necesidad del médico
experto que instruya y aleccione para evitar la lesión
y que, cuando ésta se produce, siente las bases para
el restablecimiento de la funcionalidad anatómica y
orgánica.
Y si importante es curar y
resolver las lesiones no lo es menos prevenirlas. Es en este
campo en el que la traumatología del deporte ha contribuido
y contribuye también a sentar las bases científicas
de una actitud preventiva que las evite, tanto en la práctica
de los deportistas aficionados como de los profesionales.
El traumatólogo deportivo comprueba día a día
de un modo muy intenso, en el deportista lesionado, el riesgo
que pudo evitarse o el “gesto deportivo” incorrecto
que condujeron a la lesión. El estudio y la investigación
sobre estos fenómenos lesionales permiten elaborar
criterios y fórmulas de prevención de las lesiones
deportivas. Son conocimientos que se trasladan a la práctica
de los deportes y que tienen gran utilidad en el deportista
aficionado, en el joven, el adulto y el edado, pero especialmente
en el deportista infantil, en el que todo el aprendizaje de
movimientos, gestos y actitudes, de no ser los adecuados,
se va a troquelar y permanecer como fuente de posibles lesiones
a lo largo de su práctica deportiva. Las enseñanzas
de la traumatología del deporte constituyen una ayuda
necesaria en la valoración físico-médica
de la condición del niño y del joven para la
actividad física y un aporte imprescindible en el seguimiento
de su aprendizaje y configuración como deportista.
Pero por encima de todo se
ha de tener presente que el deporte, siempre, tanto el profesional
como el aficionado, tiene la recompensa de una vida más
grata y saludable. El ejercicio físico proporciona
confianza y seguridad y ayuda a alcanzar una vida más
útil y más sana. A pesar de los problemas que
a veces nos rondan proporciona un talante animoso, relaja
la tensión nerviosa y contribuye a la autoestima personal.
La única amenaza es la lesión. Prevenirla para
que no se produzca y curarla si acontece es asegurar la recompensa.
La traumatología del
deporte, en suma, se ha convertido en un terreno de descubrimientos
y de aplicaciones que supera el marco deportivo. Su apasionante
quehacer tan próximo a la contingencia de la lesión
y el permanente esfuerzo investigador no sólo benefician
al deportista “roto”, sino que son además
un manantial de experiencias y de situaciones límite
que exigen y estimulan los sucesivos avances con los que la
traumatología general hace el bien a las personas de
todas la edades.
Algunas lesiones deportivas
por su frecuencia, se han convertido en un problema de salud
nacional, como las lesiones meniscales y también las
lesiones del ligamento cruzado anterior tan frecuentes en
el deporte profesional y no profesional, y gracias también
a los avances de la traumatología del deporte éstas
y otras lesiones ya no son el principio del fin para el deportista.
Hoy practican deporte, los operados de todo tipo de lesión
incluso de patología de columna (hernia discal) y hombro
(inestabilidad). Revistas dedicadas sólo al deporte
donde escriben y publican los mejores especialistas y que
de alguna manera han desplazado a las clásicas donde
se exponen los últimos avances en cirugía mínimamente
invasiva en patología articular, sobre todo, para así
acortar el tiempo de curación del deportista.
La Cátedra de Traumatología
del Deporte pretende ofrecer a toda la sociedad, a lo médicos
y sanitarios del deporte y esencialmente al deportista lesionado,
aficionado o profesional, un marco abierto, interdisciplinario,
crítico y riguroso para el estudio, debate e investigación.
La traumatología del
deporte, con la creación de la Cátedra de Traumatología
del Deporte, inicia una apuesta universitaria y científica,
pero por un primer paso empieza cualquier travesía
o empresa. Con la Universidad Católica de San Antonio
de Murcia siempre tendremos una inmensa gratitud, que no nos
pesa, sólo nos obliga a hacer más y mejor las
cosas.
Sin duda que con estos nuevos
acontecimientos traumatológicos, el futuro del deportista
se ve con mejores augurios y para nosotros que soñamos
con esta rama de la traumatología y ortopedia observamos
como el futuro se hace presente, ¡lo fascinante del
futuro es ver cómo se hace presente!
Bien quisiéramos haber
situado nuestro razonamiento a la altura del curso académico
que se inicia. Nos sentimos muy felices y honrados de dirigir
la primera Cátedra de Traumatología del Deporte
en Europa de la Universidad Católica de San Antonio
de Murcia.
Prof. Pedro Guillén García |
Prof. José Luis Martínez Romero |
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