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CONGRESO INTERNACIONAL IGLESIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL
"EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA"
CONCLUSIONES
La Universidad Católica de Murcia analizó en un Congreso
la situación de la Iglesia y los medios de comunicación
desde la perspectiva del Magisterio. En él intervino el director
de la Sala de Prensa de la Santa Sede y otros destacados ponentes,
ante un auditorio formado por más de 800 alumnos, profesores,
periodistas y delegados diocesanos de Medios de Comunicación
Social
Más de 800 personas, entre alumnos, profesores, periodistas
y delegados diocesanos de Medios de Comunicación Social (MCS),
participaron en Murcia en el Congreso Internacional "Iglesia
y medios de comunicación. El Magisterio de la Iglesia",
organizado los pasados días 20 y 21 de octubre de 2000 por
la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la
Universidad Católica "San Antonio" de Murcia (UCAM).
Las jornadas tuvieron lugar en el Auditorio y Centro de Congresos
Región de Murcia y contaron con la presencia del Dr. Joaquín
Navarro Valls, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, así
como de otros destacados ponentes expertos en Comunicación,
Teología y Ética, al igual que periodistas católicos.
El Congreso fue inaugurado por el Obispo de Cartagena y Gran Canciller
de la UCAM, Monseñor Manuel Ureña Pastor, y por el Presidente
de esta Universidad, José Luis Mendoza Pérez. En el
acto de clausura intervino el Obispo de Sigüenza-Guadalajara
y Presidente de la Comisión Episcopal de MCS de la Conferencia
Episcopal Española, Monseñor José Sánchez.
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El Dr. Joaquín Navarro Valls, director de la Sala de Prensa
de la Santa Sede, reflexionó en la conferencia inaugural del
Congreso, "Iglesia y la Sociedad de la Comunicación",
que aquélla "ha desarrollado su modo específico
de comunicación" a lo largo de la historia mediante "la
familia, la liturgia, la catequesis, la escuela y la universidad católicas,
el campo inmenso de las obras de asistencia y promoción social
y, sobre todo, a través de una interacción en modo alguno
clasificable que resulta de la pura convivencia de los cristianos
en el medio social en que cada uno está".
Navarro Valls destacó que "la sociedad postmetafísica
no garantiza la legitimidad histórica y social del cristianismo",
aunque "la Iglesia no se siente incómoda en ese contexto
cultural, y la razón es que ella misma ha contribuido decisivamente
a crear las bases que soportan la sociedad de la comunicación".
El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede insistió
en que "el periodismo nace y crece en un 'humus' cultural hecho
de valores cristianos" y puso como ejemplo de que un periodismo
libre sólo puede crecer en una sociedad que adopta el concepto
de persona humana y lo que de él se deriva. Conceptos propios
de la tradición cristiana, como son los de la dignidad individual,
la libertad, la tolerancia y la existencia de derechos humanos de
carácter universal.
"La dialéctica entre la fe y la comunicación comercial
se presenta como un fenómeno de confrontación de dos
lógicas diversas", a la que se suma, a juicio de Navarro
Valls, "la incapacidad para distinguir entre teología,
catequesis e información", especialmente las dos primeras.
No obstante, las dos lógicas conviven "y a veces hasta
con innegable fortuna", destacando que el volumen de información
sobre temas religiosos y de la Iglesia ha aumentado en los últimos
años tanto en Europa.
Participar en la dinámica de los medios
En la última parte de su intervención, el Dr. Navarro
Valls se refirió a cómo la información comercial
ha seguido a Juan Pablo II, y afirmó que "el mundo de
la comunicación parece haberse rendido a este Pontificado".
Para ello señaló que "el Papa ha sabido crear aquello
que el lenguaje del periodismo más busca y necesita: el signo
cargado de significado". Navarro rechazó el acento de
usar o servirse de los medios en el binomio Iglesia/sociedad de la
comunicación, mientras que abogó por la participación
en la dinámica con los medios de comunicación, lo que
requiere "conocer la estructura semiótica de esa sociedad".
El portavoz del Vaticano enumeró, finalmente, los temas que
la Iglesia siente la necesidad de integrar hoy en el sistema de la
comunicación comercial, entre otros, los de la dignidad de
la persona, el carácter sacro de la vida, la apertura trascendente
de la existencia, la estructura moral de la libertad, el valor personal
y social de la familia y la integración de la sexualidad humana
en una antropología que incluya el amor y la procreación.
Asimismo lanzó el reto de "estimular a un estudio sistemático
de las características estructurales de la sociedad de la comunicación,
tarea profesional necesaria para superar el aparente enfrentamiento
entre las dos lógicas, la de los medios y la de la fe".
La segunda de las ponencias corrió a cargo de Dª Leticia
Soberón, del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
de la Santa Sede, y coordinadora general de la RIIAL (Red Informática
de la Iglesia para América Latina), quien abordó un
recorrido histórico del Magisterio de la Iglesia y los medios
de comunicación. Del recelo inicial mostrado por los Papas
ante los ataques dirigidos por la prensa a las verdades de la fe -ataques
que llegaban desde el liberalismo y el comunismo- se pasó a
la apertura hacia el mundo de los medios por parte del Concilio Vaticano
II.
Apertura de la Iglesia a los medios
Soberón apostó por la necesidad de nuevas actitudes
a la hora de abordar la dinámica de los medios de comunicación
y la Iglesia, insistiendo en la necesidad de formación de los
usuarios, el trabajo en red "que supone un trabajo interdisciplinar,
pleno de vínculos humanos, donde la contemplación y
una propia conversión tienen que jugar un papel esencial".
Esta experta de la RIIAL dijo que este esfuerzo se debe realizar "con
astucia y asumir nuevos retos, como los de producir videojuegos que
estimulen y desarrollen la capacidad de los niños hacia los
valores humanos".
El decreto del Vaticano II "Inter Mirifica" supuso el camino
de acercamiento entre ambas realidades -la de la Iglesia y los medios
de comunicación-, cuya elaboración y aprobación
por los Padres Conciliares fue conocida gracias al testimonio en el
Congreso del Arzobispo emérito de Pamplona, Mons. José
Mª Cirarda. Tras desmenuzar todas las circunstancias que desembocaron
en la aprobación del referido decreto, Monseñor Cirarda
señaló que el magisterio episcopal postconciliar sobre
este tema es muy rico en todas las Iglesias, especialmente en España
y alentó a los responsables de la Universidad Católica
de Murcia para formar buenos comunicadores cristianos. Objetivo que
la Iglesia española ha tenido también a la hora de animar
y estimular la creación de facultades de Comunicación
en diversas ciudades españolas.
Nueva teología de la comunicación
Un magisterio de la Iglesia sobre los Medios de comunicación
implica una teología de la comunicación, aspecto que
fue abordado por el profesor de la Universidad Gregoriana de Roma,
José Martínez de Toda. Incidió en su exposición
sobre las distintas teologías de la comunicación que
han presidido los principales documentos pontificios sobre el tema
y apostó como desafío por un nivel de reflexión
profundo acerca de una teología de la comunicación en
la cultura mediática.
El último de los documentos sobre Medios de Comunicación
de la Santa Sede, "Ética de las comunicaciones Sociales",
del Consejo Pontificio para los MCS, fue ampliamente analizado por
el profesor Enrique Bonete, titular de Filosofía de la Universidad
de Salamanca. Éste partió del contexto ético-cultural
en el que nace el documento, marcado por la postmodernidad -a partir
de la encíclica 'Fides et ratio'-, el utilitarismo -analizado
en la 'Veritatis Splendor'- y el relativismo, ampliamente analizado
en la 'Evangelium vitae'.
A partir de ese análisis, el profesor Bonete desmenuzó
el documento a partir de los niveles de argumentación, con
discursos funcional, crítico, deontológico, bíblico,
autoreferente y el propiamente ético. La esencia de la intervención
de Enrique Bonete se resumió en la búsqueda de nuevos
principios éticos, emanados del documento, y de aplicación
para las relaciones entre la Iglesia y los medios de comunicación:
el de la propia dignidad, la transparencia y la receptividad.
Una mesa redonda en la que participaron cuatro profesionales católicos
puso de manifiesto la necesidad de exigir por parte de los medios,
un respeto hacia la Iglesia católica, sus signos, símbolos,
personas e instituciones, así como una mayor y mejor formación
de los comunicadores católicos. Exigencias también exigidas
a la propia Iglesia a la hora de tener en cuenta los ritmos, lenguajes
y agendas que mueven a los medios de comunicación.
Los testimonios de José Luis Restán, de COPE; Inmaculada
Franco, del Canal Internacional de TVE; José Francisco Serrano,
redactor-jefe de "Alfa y Omega" y Rafael Ortega, presidente
de la sección española de la Unión Católica
de Informadores y Periodistas, y directivo de Radio Nacional, expresaron
esa energía y pasión que los comunicadores cristianos
deben poner en el empeño de sus tareas. Cometidos en los que
debe primar la profesionalidad, por una parte, y el compromiso como
católicos en los medios, donde en ocasiones se sienten como
"bichos raros" a la hora de expresar su fe, su pertenencia
la Iglesia y la defensa de la dignidad de la persona, como objetivo
último de su labor profesional.
Retos pastorales
La última de las ponencias corrió a cargo de Monseñor
José Sánchez, obispo de Sigüenza y presidente de
la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia
Episcopal Española, quien abordó "La pastoral de
las comunicaciones sociales en España, una tarea prioritaria".
Tras una presentación del sentido de evangelizar en la sociedad
de la información y a la propia sociedad de la información,
detalló los cometidos, la situación y los proyectos
de la Comisión episcopal que él preside.
Monseñor Sánchez también hizo un repaso de los
efectivos de la Iglesia en los medios de comunicación y los
nuevos proyectos, entre los que destacó los pasos de una presencia
de la Iglesia en el terreno televisivo o audiovisual del futuro, bien
sea a través de productoras de programas como en la creación
de emisoras y la petición de un canal de televisión
digital terrestre al Gobierno. En cuanto a la Universidad Católica
"San Antonio" de Murcia, Monseñor Sánchez
animó a que en su seno se cree un Seminario permanente de análisis
de la información religiosa.
En cuanto a los retos futuros, Monseñor Sánchez planteó
una mayor presencia de Dios y de lo religioso, desde una actitud eclesial
positiva en cuanto a los medios de comunicación y reclamar
el derecho de acceso de los católicos a las programaciones
de los medios de titularidad pública. Mejorar los gabinetes
de comunicación; producir contenidos mediáticos de inspiración
cristiana -donde cabría la posibilidad de crear un centro televisivo
católico para surtir de programas a los medios propios y ajenos-;
insistir en la formación en comunicación de los agentes
pastorales y los usuarios y favorecer una cultura mediática
por la solidaridad y la paz, fueron el resto de retos planteados por
Monseñor Sánchez.
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