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CONGRESO INTERNACIONAL IGLESIA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL
"EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA"
Presentación
del Congreso
No se ama lo que no se conoce. Este viejo aforismo es el que desde
el primer momento estuvo presente entre los que asumimos la organización
del Congreso Internacional “Iglesia y Medios de Comunicación
Social: el Magisterio de la Iglesia Católica”. Porque
el vasto catálogo de documentos, declaraciones e iniciativas,
en especial tras el Concilio Vaticano II, en el campo de los mass
media por parte de la Iglesia Católica sigue oculto para los
grandes públicos. Y no porque desde diferentes instancias eclesiales
no se hayan hecho ingentes esfuerzos de divulgación, sino porque
en la mayoría de ocasiones en la propia agenda de los medios
no está el deseo de comunicarlos a los grandes públicos.
El magisterio sobre los medios de comunicación social es una
más de las perlas preciosas escondidas al Pueblo de Dios, y
cuando menos, a los futuros periodistas, sean o no cristianos.
Y máxime en un año como fue el 2000 en el que Juan Pablo
II, en la trigésima cuarta Jornada Mundial de las Comunicaciones
Sociales proponía *Anunciar a Cristo en los Medios de Comunicación
Social al alba del Tercer Milenio+. Una invitación a mirar
hacia delante considerando los desafíos que nos esperan, y
también a mirar hacia el pasado recordando el nacimiento del
cristianismo para tomar de esos orígenes la luz y el valor
que necesitamos. El centro del mensaje proclamado es siempre Jesús
mismo. *Ante Él se sitúa la historia humana entera:
nuestro hoy y el futuro del mundo son iluminados por su presencia+
(Incarnationis Mysterium, 1).
El propio Papa reconocía que las circunstancias han cambiado
profundamente en dos milenios. Y sin embargo permanece inalterable
la necesidad de anunciar a Cristo. El deber de dar testimonio de la
muerte y la resurrección de Jesús y de su presencia
salvífica en nuestras vidas, es tan real y apremiante como
el de los primeros discípulos. Hemos de comunicar la buena
noticia a todos aquéllos que quieran escuchar.
Es indispensable la proclamación personal y directa, en la
que una persona comparte con otra su fe en el Resucitado. Igualmente
lo son otras formas tradicionales de sembrar la Palabra de Dios. No
obstante, al mismo tiempo debe realizarse hoy una proclamación
en y a través de los medios de comunicación social.
*La Iglesia se sentiría culpable ante el Señor si no
utilizara estos poderosos medios+ (Papa Pablo VI, *Evangelii Nuntiandi+,
45).
Pues ese fue el gran objetivo que presidió la iniciativa de
dar a conocer el Magisterio de la Iglesia sobre los Medios de Comunicación
Social en el ámbito docente de la UCAM. “San Antonio”
de Murcia.
Pedro J. Navarro Ibáñez
Coordinador del Congreso
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